UN MANGLAR DE ASTROS APAGADOS
miércoles,1.4.09
TODOAZIEN, ACETATO Y CARNE A LA BRASA
«Cuando cierro los ojos solo veo viejos moribundos con abrigos de piel y sombreros de madera»
LÉXICO INSURGENTE
La Ansiedad es un borrón solitario tan fugaz como una leve incisión en el entusiasmo profano de los dolientes huracanes de la angustia, materia prima en la transpiración de ciertas turgencias para la combustión de la fatalidad o la desesperación de los deseos mientras bosqueja sus reflejos en ardorosos anhelos inéditos, difuminándose después en la ingravidez de los sentimientos eternos.
No hace mucho que aprendí a amar la extrañeza, de hecho, hacía ya tiempo que era mi alimento, mientras a mi alrededor compañeros de fatigas, incluidos algunos seres queridos, se empeñaban en captar la parte simbólica del pensamiento, algo así como “Échale la culpa a cualquier Dios” ese mito que tiene que ver con un incesante problema de conciencia en la inmersión hacia ciertos estados de asimilación, que al mismo tiempo se fomenta con una desmesurada indulgencia hacia todo aquello que constituye el predicado occidental… ahí mismo, en los baños existenciales de la realidad; así que, como sucede con ciertos personajes de Peter Handke, fui alejándome con disimulo de todo aquello, empeñado en no herir a nadie con mi distanciamiento y ocupando gran parte de mis esfuerzos en soterrar lo que comencé a considerar como un camino sin retorno hacia los anaqueles salvajes de mi diminuta e insignificante existencia, mientras renegaba de los cantos de sirena de ciertas propensiones visionarias, y me aprestaba a afilar mis cuchillos en ese refugio para iconoclastas que es la confusión, como un vagabundo rumiante triturando todo aquello clandestinamente y con ese extraño placer que, solo, tienen ciertas cosas que se hacen en solitario.
Y así fue como pasé a engrosar las filas de la perplejidad, sensación tan poco sutil que se convierte en frontera donde la condición humana se estremece inquieta hilvanando rastros de vida de la que se descabalgan plúmbeos enigmas como el sol evaporándose en los atavismos de la tribu y puerto detonante para erigirse en la raíz de todas las desilusiones y lugar de todos los silencios. Atareado pues en atrapar las pasiones errantes, a menudo, extravío esos pasos de baile con los que nos regalamos futuros imperfectos en la búsqueda de diminutas motas de existencia en medio de tanta tierra quemada, y todo para acabar sacando a pasear el pudor, ese fruto en vaina pequeña, golpeándome contra las rocas de la moral a vueltas con algunos solecismos cercanos, desprendiéndome de todos ellos, de su mensajería incierta y de sus improbables efectos milagrosos… Mientras alrededor, fantasmales crisálidas invisibles delatan, con sus evoluciones hipnóticas, lo que nos deparan los refrigeradores del Mass Media, revoloteando, sobre millares de siluetas, entre el humo de mataderos silenciosos donde se oxidan los endémicos gozos virginales, a falta del aire carnal procedente de barrocos burdeles (Revenge) mexicanos.

Minutos Musicales
Antílopes en el Touch & Go

 
posted by Lanzarote
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