“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había
de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el Hielo... ”
Living in the Skyline Probablemente Vanessa y Álvaro durmieron su sueño dorado acariciando con su vista el Downtown. Corazón abierto del distrito financiero. No muy lejos de donde cayeron las Torres Gemelas. Cerca del Battery Park. Adivinándose detrás de toda esa inmensa y abrumadora arquitectura repleta de mil y una luciérnagas que tintinean ante sus ojos como si fueran fugaces y diminutos ventanales de un bosque animado: abajo, el palpitante nocturno eléctrico del otro lado de la calle, entre una sinfonía de claxons y la algarabía de centenares de zapatos y zapatillas, tacones y plataformas, que, como cada noche, crean al unísono un sonido inigualable, el del inconfundible patear del asfalto, el vértigo de la metrópoli, como el murmullo de un río sin fín, y ahí está el Hudson con su eterno skyline; de un horizonte cincelado por las formas de las nubes emerge, perenne, la silueta de la Estatua de la Libertad como el barro de los sueños necesitando un paisaje… y sí probablemente, por eso mismo, deshacían la cama una y otra vez como si no quisieran desperezarse apurando las sensaciones que les regalaba la serenata infinita que emanaba de la Gran Manzana.