“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había
de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el Hielo... ”
DENTELLADAS MUSCULARES PARA MORDER LA BALA Un don nadie, en realidad, se distingue de entre otras sombras por sus paréntesis contagiosos, y por haber renunciado a realidades peculiares de desmemoria, degradándose, poco a poco, en ingrávidas plataformas del abandono sin reparar en los dolorosos ejercicios de fidelidad reclamando mutilar el engaño, el pudor, la vergüenza, con la inestimable ayuda de la “certidumbre” rencoroso cascabel, situado en los límites de las coordenadas estéticas de nuevas epistemes, antes de convertirse en un extraño cultivo para si mismo en las afueras de la existencia o en un intruso dentro del incesante paisaje invadido por la expresividad imperante… Tiremos, pues, de gatillo como se tira de un hilo de Ariadna, al menos nunca sabremos adónde nos conducirá: Minutos Musicales
Furor interino…
(A propósito de un espontáneo y anónimo comentario, que se produjo la otra noche en un concurrido local de copas a mis espaldas y al que respondimos, girándonos velozmente, solo dos de los posibles destinatarios… el otro no me pareció un don nadie)