“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había
de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el Hielo... ”
Cuentan que tuvo sesenta y tantos oficios, no sé si será o no cierto, lo que si sabemos es que fué ingeniero, novelista, dramaturgo, inventor, poeta, trompetista, crítico, cronista, traductor, compositor, letrista, cantante, director de teatro, conferenciante, libretista, actor, gionista, director artístico, mecánico, sátrapa patafísico, borrachín Surrealista, pintor, piloto deportivo de automóviles... Boris Vian, dedicó su vida a devorar la realidad para entregárnosla: "Escupiré sobre vuestra tumba" digerida: "Las hormigas" de forma extraordinaria: "La hierba roja" llenando de una exquisitez incomparable todos sus relatos: "El arrancacorazones" que son todo un monumento a la imaginación: "La Espuma de los días"con ese punzante sentido humor que lo caracteriza: "El otoño en Pekín". Fue eso y mucho más. Todo un reino de ingenio en el que anidaba permanentemente la provocación, el gusto por la ironía, y también el compromiso por el Arte en toda su expresión. Perfil que lo hizo (y aún lo hace) único; pero sobre todo, este ingenioso ingeniero, era un excelente artista que conocía muy bien la forma precisa para involucrarnos en los mundos más extraños. Boris Vian no es un cuentista al uso que se limite a construir estructuras convencionales del lenguaje, sino que provoca autenticas orgías lingüísticas, es un inventor de lengua y un apasionado de la semántica, con un uso continuado de fonemas imaginarios, como aquellos en los cuales los pájaros carpinteros juegan al teléfono en morse, paredes que respiran, árboles asesinados, botellas que se encogen y se comprimen, coches que comen crema de anchoas, mariposas que se desmayan, despertadores temblorosos que se refugian en un rincón de la mesilla de noche, en fín, una narrativa aderezada con acontecimientos insólitos donde se mezclan los reinos - animal y vegetal-, y donde el estornudo procede, casi siempre, del cadaver. Y es que pareciera que Vian sabía que no duraría mucho, por lo que a pesar del poco tiempo que vivió -39 años- sobrepasa la veintena de libros entre los que se incluyen novelas, obras teatrales, ensayos, poemas, etc. Así que su muerte prematura no fue causa para que su obra, a diferencia de otros escritores efímeros quedara incompleta; al contrario. Dejó una bibliografía muy extensa, y, más que eso, una obra deslumbrante y asombrosamente versatil.
He aquí un botón de muestra, el más valiente y estremecedor manifiesto antibelicista:
Señor presidente, Os he escrito una carta Que quizás leeréis Si tenéis tiempo
Vengo de recibir Mis papeles militares Para partir a la guerra Antes del miércoles tarde
Señor presidente Yo no quiero hacerla No estoy sobre la tierra Para matar gente que se parece a mí
No es por enfadaros pero Es necesario que os lo diga Mi decisión está tomada Voy a desertar
A lo largo de mi vida He visto morir a mi padre He visto partir a mis hermanos Y llorar a mis hijos
Mi madre ha sufrido tanto Que está en su tumba Y se burla de las bombas Y se burla de los versos
Cuando estuve en prisión Me robaron a mi mujer Me robaron mi alma Y todo mi querido pasado
Mañana temprano me levantaré y cerraré la puerta detrás de mis espaldas Iré por los caminos
Mendigaré, y viviré En las carreteras de Francia De Bretaña a Provenza Y diré a las gentes:
"Rechazad obedecer, Rechazad hacerla, No vayáis a la guerra Rechazad partir"
Si hace falta dar sangre Id vos a dar la vuestra Sois un buen ejemplo, Señor presidente
Y dígale a los suyos si vienen a buscarme Que no llevaré armas Y que podrán disparar armado yo, no voy
Nacido en Ville-d'Avray en 1920, Boris Vian fue, desde muy pequeño (a los 12 Años lo atacó por primera vez el mal que acabaría con él) víctima de un reumatismo articular que acabaría degenerando en una cardiopatía. Tras recuperarse por primera vez de la enfermedad, forma su primera banda de jazz que sería una de las grandes pasiones en su vida e inspira una de sus más grandes novelas. Asimismo profundizó sus estudios de música, llegando a componer una ópera; De igual modo, y tiempo antes, llegó a dominar la trompeta a pesar de que los esfuerzos por tocar dicho instrumento (que lo acompañaría siempre) fueran dañinos para su condición enfermiza. En 1943 se licenció como Ingeniero y a partir de 1946 colaboró en publicaciones como Temps Modernes, Combat y Jazz Hot
¡¡Larga vida a la rebelión de las musas!! ¡¡Larga vida al espíritu de Boris Vian!!